Qué son, dónde pueden originarse, qué riesgo representan para Florida y el Caribe y cómo sobrevivir a una emergencia
Por Sol y Mar Magazine
Fotos: IA
En las costas del Caribe, el océano puede parecer tranquilo durante décadas y, sin embargo, esconder una amenaza capaz de transformar en minutos un paisaje costero. Los maremotos —cuyas olas se conocen internacionalmente como tsunamis— son fenómenos poco frecuentes en comparación con huracanes, inundaciones o marejadas ciclónicas, pero cuando se producen cerca de una costa pueden dejar muy poco tiempo para reaccionar.
La región no está libre de este peligro. Puerto Rico, las Islas Vírgenes, Hispaniola, las Antillas Menores y determinadas zonas de Cuba se encuentran próximas a estructuras tectónicas activas. Los registros históricos demuestran que terremotos y deslizamientos submarinos han producido tsunamis destructivos en el Caribe. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) considera especialmente vulnerable a Puerto Rico y las Islas Vírgenes debido a su ubicación junto al límite entre las placas Norteamericana y del Caribe.
Pero hay una precisión fundamental: nadie puede afirmar que un maremoto vaya a ocurrir en una determinada ciudad o país durante 2026. La ciencia puede identificar zonas de peligro, estudiar fallas y calcular escenarios de inundación, pero todavía no puede predecir con exactitud el día, la hora y el lugar de un terremoto generador de tsunami.
¿Qué es exactamente un maremoto?
Un maremoto es una alteración brusca de una gran masa de agua marina, normalmente provocada por un terremoto submarino que desplaza verticalmente el fondo del océano. También puede producirse por un deslizamiento de tierra bajo el mar, una erupción volcánica submarina, el colapso de una estructura volcánica o, en circunstancias excepcionales, otros desplazamientos repentinos de grandes volúmenes de agua. En aguas profundas, las ondas pueden desplazarse a enorme velocidad y tener una altura relativamente pequeña. Al aproximarse a aguas poco profundas, disminuyen su velocidad y aumentan considerablemente su altura y capacidad de inundación. Por eso un tsunami no debe imaginarse simplemente como una gigantesca ola de surf: puede llegar como una sucesión de olas, corrientes violentas y una inundación que penetra tierra adentro.
¿Por qué el Caribe puede producir terremotos?
El Caribe posee una geología compleja. En su extremo nororiental, la interacción entre las placas tectónicas Norteamericana y del Caribe ha producido grandes terremotos históricos. La zona de subducción situada al norte de Puerto Rico, el Canal de la Mona y las estructuras próximas a Hispaniola constituyen algunas de las áreas más importantes para el análisis del peligro.
También existen posibilidades asociadas con deslizamientos submarinos. El USGS ha identificado grandes cicatrices de antiguos desprendimientos en las pendientes submarinas al norte de Puerto Rico y señala que los deslizamientos constituyen una fuente potencial de tsunamis.
¿Qué zonas del Caribe presentan mayor preocupación?
No todos los países tienen el mismo nivel de peligro. La amenaza depende de la proximidad a las fuentes sísmicas, la forma del fondo marino, la orientación de las costas, las bahías y la topografía.
Entre las áreas que requieren especial atención figuran:
- Puerto Rico, especialmente las costas expuestas al norte y otras zonas bajas.
- Islas Vírgenes estadounidenses y británicas.
- República Dominicana y Haití, particularmente por la actividad sísmica de La Española.
- Antillas Menores, vinculadas a una zona de subducción y a volcanismo activo.
- Cuba, especialmente determinadas zonas de su costa oriental y sectores que pueden recibir ondas procedentes de fuentes regionales.
- Jamaica, aunque el peligro concreto varía de acuerdo con la fuente y la orientación costera.
- Otras islas y costas del arco antillano que pueden recibir tsunamis regionales o lejanos.
Cuba: una historia que no debe confundirse
Existe una tragedia particularmente recordada en la costa sur de Cuba: Santa Cruz del Sur, en Camagüey, fue arrasada el 9 de noviembre de 1932. Pero aquí es indispensable corregir una confusión histórica que puede provocar alarma innecesaria. Aquella población costera no fue destruida por un maremoto. Fue devastada por la extraordinaria marejada ciclónica o surgencia provocada por un intenso huracán. La documentación histórica cubana identifica aquel episodio como el desastre natural más mortífero de la historia de Cuba.
El año 2026 volvió a poner al Caribe bajo observación
Durante 2026 se produjeron varios acontecimientos sísmicos que demostraron por qué las autoridades mantienen sistemas de vigilancia.
¿Qué ocurriría en Florida?
Para Florida es fundamental distinguir entre posibilidad física y nivel de riesgo.
La evaluación nacional de peligros de maremotos de NOAA clasifica la costa atlántica estadounidense como de riesgo muy bajo a bajo, mientras que Puerto Rico y las Islas Vírgenes aparecen con un riesgo considerablemente mayor. La costa del Golfo de Estados Unidos figura con riesgo muy bajo.
Eso significa que Miami Beach, Fort Lauderdale y otras ciudades del litoral atlántico de Florida no se encuentran entre las zonas estadounidenses de mayor peligro de maremotos.
Pero “riesgo bajo” no significa “riesgo cero”.
Miami Beach y Fort Lauderdale: ¿qué peligro existe para sus edificios?
Miami Beach presenta una característica que merece atención: una enorme concentración de población, hoteles, condominios, infraestructura turística y vialidades directamente asociadas a una franja costera baja.
Un tsunami suficientemente importante podría afectar playas, canales, marinas, calles costeras, instalaciones eléctricas y plantas de infraestructura, aunque no existe actualmente evidencia científica para afirmar que un tsunami destructivo vaya a golpear Miami Beach o Fort Lauderdale en 2026.
El problema más inmediato para esas ciudades es que su exposición al agua ya es elevada por otros fenómenos: huracanes, marejadas ciclónicas, inundaciones costeras y aumento del nivel del mar.
NOAA proyecta que el nivel medio del mar en Estados Unidos podría aumentar aproximadamente entre 10 y 12 pulgadas durante 2020-2050, con variaciones regionales. El aumento del nivel del mar no crea tsunamis, pero significa que una futura inundación generada por una ola extraordinaria comenzaría desde un nivel de referencia más alto.
El cambio climático no está haciendo que los terremotos produzcan tsunamis, pero el aumento del nivel del mar puede aumentar la exposición de las comunidades costeras cuando ocurre cualquier inundación marina extrema.
Las ciudades de Florida que podrían sentir los efectos
En el sureste de Florida, las localidades potencialmente expuestas a algún efecto marítimo extraordinario incluyen:
Miami Beach, Miami, Surfside, Bal Harbour, Sunny Isles Beach, Hallandale Beach, Hollywood, Dania Beach, Fort Lauderdale, Pompano Beach, Boca Raton, Delray Beach, West Palm Beach, Palm Beach y Jupiter, además de numerosas comunidades costeras menores.
En la costa oeste y suroeste de Florida, también existen comunidades costeras expuestas al mar y a fuentes regionales o locales que podrían generar alteraciones del nivel del agua. Entre ellas están Key West y los Cayos de Florida, Naples, Marco Island, Fort Myers Beach, Fort Myers, Bonita Springs, Sarasota, Venice, Bradenton, St. Petersburg, Clearwater y Tampa Bay.
¿Cómo salvarse de un maremoto?
La regla más importante es sencilla: no esperar a ver la ola.
Si una persona se encuentra en la costa y siente un terremoto fuerte o prolongado, especialmente si resulta difícil mantenerse en pie, debe asumir que puede existir peligro y desplazarse inmediatamente hacia una zona elevada o tierra adentro, sin esperar a que llegue una alerta oficial.
También deben considerarse señales naturales: un retiro repentino e inusual del mar, un aumento extraordinario del nivel del agua o un ruido anormal procedente del océano pueden ser señales de tsunami.
Las recomendaciones fundamentales son:
Aléjese inmediatamente de la playa.
Diríjase hacia terreno elevado o lo más tierra adentro posible.
No se detenga a fotografiar o grabar el mar.
Evite playas, puertos, marinas, bahías, canales y desembocaduras.
Siga las instrucciones de las autoridades y de los sistemas oficiales de alerta.
No regrese después de la primera ola: un tsunami es una serie de ondas y la primera no necesariamente es la mayor.
Permanezca fuera de la zona evacuada hasta recibir oficialmente el “todo despejado”.
En un tsunami cercano, los minutos pueden ser decisivos. NOAA advierte que cuando la fuente se encuentra cerca de la costa, un tsunami local puede alcanzar comunidades costeras en cuestión de minutos.
El peligro no termina cuando desaparece la primera ola
Una de las ideas más peligrosas es pensar que el tsunami consiste en una única ola gigante.
En realidad, puede tratarse de una sucesión de ondas que llegan durante horas. Las corrientes pueden ser particularmente destructivas en puertos, marinas, canales y bahías. Para una ciudad como Miami Beach, esto significa que incluso una alteración relativamente modesta del nivel del mar podría generar corrientes peligrosas en determinados canales, embarcaderos y zonas portuarias.
¿Qué se puede hacer antes de que ocurra?
La supervivencia no comienza cuando suena una alarma. Comienza mucho antes.
Las comunidades costeras necesitan mapas de inundación, rutas de evacuación claramente señalizadas, sistemas de alerta, simulacros, educación pública y códigos de construcción adaptados a múltiples amenazas.
Los residentes deben conocer de antemano qué ruta tomarían para alejarse de la costa, dónde se encuentra el terreno elevado más cercano y qué sistemas oficiales de emergencia utiliza su condado.
También es importante no confundir una alerta de tsunami con una alerta de huracán. Son fenómenos distintos y pueden requerir respuestas diferentes.
En un verdadero tsunami, la mejor defensa no es enfrentarse al mar. Es ganar distancia, ganar altura y ganar tiempo.
Fuentes principales: NOAA/National Weather Service, U.S. Geological Survey (USGS), U.S. Tsunami Warning System, NOAA Climate.gov y documentación histórica y científica sobre los maremotos de Cuba y el Caribe. Servicio Meteorológico Nacional.










