Por Martín y Martini Aróstegui
La Selva Amazónica es el mayor bosque tropical del mundo, que cubre una región de dos millones de millas cuadradas y atraviesa las fronteras de numerosos países sudamericanos, incluyendo Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, las Guayanas y Surinam. Muchas partes de esta selva son completamente impenetrables y los animales que viven en esta zona nunca han visto a un ser humano.
La Selva Amazónica es alimentada por el gran río Amazonas y todos sus afluentes. Este río es uno de los más caudalosos del mundo. Durante los tiempos de lluvia, el río y sus afluentes se desbordan y transportan grandes cantidades de agua y elementos nutritivos que ayudan a mantener a las plantas, los árboles y todos los animales que viven en la selva. Las aguas del río Amazonas comienzan en la cordillera de los Andes, atraviesan al continente completo y desembocan en el Océano Atlántico. En su trayectoria, estas aguas han creado una de las zonas naturales más importantes de este planeta. La Selva Amazónica tiene una gran biodiversidad. Un tercio de todas las plantas florales del mundo viven en el Amazona. Se estima que hay más de 80,000 especies de esas plantas.
Hay tantas especies de insectos que todos no han sido descubiertos todavía. El río Amazonas y sus afluentes contienen más de 2,000 especies de peces. Algunos de ellos llegan a pesar más de 400 libras. Hace dos años yo pesqué un pacú que no había sido descubierto anteriormente. Otros como las pirañas son tan voraces que pueden devorar una persona en breves minutos. La Selva Amazónica también actúa como el pulmón de nuestro planeta. Durante el día absorbe grandes cantidades de dióxido de carbono y durante la noche libera grandes cantidades de oxígeno. Muchas plantas de la selva son utilizadas para fabricar productos medicinales de gran importancia. Aunque esta selva es muy importante para mantener la salud de nuestro planeta, gran parte de ella es destruida anualmente para desarrollar terrenos para agricultura y cultivo de ganado. Muchas organizaciones conservacionistas están trabajando para prevenir la continua destrucción de los bosques tropicales (deforestación) del mundo. Hoy en día conocemos la importancia de mantener todas las zonas naturales que son indispensables para la salud de nuestro planeta.
Nuestra aventura de pesca nos llevó recientemente al río Kabalebo, en Surinam. Este es un país de América del Sur que tiene una población de menos de quinientas mil personas y la mayoría vive en la capital: Paramaribo. El 85% del país está compuesto por selva amazónica virgen. Surinam fue una colonia holandesa por muchos años y recibió su independencia en el año 1975. Nuestro amigo Karel Dawson instaló un campamento de pesca en medio de la selva, que para llegar a él tenemos que tomar una avioneta pequeña que aterriza en una pista de tierra en medio de la selva. El viaje se demora una hora a través de la selva.
Durante este recorrido pudimos admirar la jungla misteriosa. El campamento se encuentra en el borde del río Kabalebo, pero para llegar a nuestro pesquero tenemos que subirnos en una canoa de madera y navegar a través del río por otras 40 millas selva adentro. Aquí se encuentra otro campamento rústico que seria nuestro hogar para la semana siguiente. A 200 millas de distancia de la más cercana civilización, viven cientos de especies de animales diversos que nunca han visto a un ser humano.
En el Rió Kabalebo podemos ver especies enormes de agua y tierra en medio de la selva de Surinam. En nuestro viaje por el río, vimos a una enorme serpiente anaconda que medía más de veinte pies de largo y diez pulgadas de ancho. Con su color negro, verde y amarillo, esta serpiente de la selva, enroscada encima de una roca, pudo haberse comido a alguno de nosotros con facilidad. Por eso nunca desembarcamos de la canoa, porque sería peligroso encontrarnos con las anacondas, serpientes venenosas, tarántulas y el rey de la selva: el jaguar. En este último viaje tuvimos la oportunidad de fotografiar un bello jaguar que encontramos soleándose en un tronco de árbol caído al lado del río. Esto fue una experiencia inolvidable para nosotros. La piraña negra es un pez peligroso que se halla en el río Kabalebo en grandes cantidades. Estos peces pueden pesar hasta diez libras y su mordida puede quitar un pedazo grande de su carne.
También vimos al pez gato de cola roja, gran peleador, que cuando siente el anzuelo en su boca lucha con un poder salvaje. Este pez puede pesar más de cien libras. En este viaje a Kabalebo capturamos cuatro peces gato de cola roja, uno de 79 libras, otro de 57 y media, uno de 51, y un último de 46. El río tiene otro pez gato, el rayado, que también se llama Sorubim, que pelea tan fuerte como el de cola roja. Esta especie puede pesar hasta 25 libras. En el río capturamos dos que resultaron ser récords mundiales: uno de 18 y otro de 21 libras. Nuestro objetivo principal era capturar al pez Aimara, que tiene dientes tan grandes que pueden cercenar una mano. Este pez tiene otro nombre: el pez lobo, debido a sus grandes dientes y ferocidad. Puede llegar a pesar hasta 40 libras. En nuestro último viaje capturamos quince peces que pesaron más de 20 libras cada uno, particularmente un Aimara de 32 libras, que sin dudas será una marca mundial. En esta selva habitan aves de colores brillantes como el Tucán.
Hay capibaras (los roedores más grandes del mundo), tapires, puercos jíbaros y nutrias gigantes. En el Amazonas los árboles son enormes y las flores de colores impresionantes. La selva amazónica tiene sus peligros, pero su belleza siempre nos cautiva con su variedad y misterio.
Para aquellas personas interesadas en realizar una expedición de pesca al Amazonas, a través Surinam, pueden comunicarse con la agencia Fish Quest (Scott Swanson) Managing Director al 1.888.891.3474














